marzo 14, 2026

Daniela Delgado: “La economía es una ciencia del comportamiento”

En un espacio de conversación, dialogamos con Daniela Delgado, profesora de Economía en la Universidad de las Américas (UDLA), sobre las ideas que más se malinterpretan de esta carrera, el verdadero rol de un economista en decisiones públicas y privadas, y por qué estudiar economía cambia la forma de entender la vida cotidiana, un país y sus desafíos. También conversamos sobre cómo la inteligencia artificial y los datos masivos están empujando nuevos perfiles profesionales dentro del campo económico.

Biografía

Daniela Delgado es profesora de Economía en la Universidad de las Américas (UDLA). Estudió Economía y realizó una maestría en Desarrollo Local y Territorio. Posteriormente estudió en Corea del Sur una maestría en Políticas de Desarrollo. Es doctora por la Universidad de Salamanca, donde investigó el impacto de los establecimientos de salud en la mortalidad materna. Actualmente cursa una maestría en Inteligencia Artificial aplicada en la Universidad de las Américas.

Ha trabajado en el sector público, incluyendo la Secretaría de Planificación, y su trayectoria investigativa se ha enfocado especialmente en economía de la salud y evaluación de políticas públicas. Entre sus trabajos recientes menciona un análisis de impacto del bono de los 1000 días sobre la desnutrición crónica infantil.

¿Por qué estudiaste economía?

“Siempre me gustaron las ciencias sociales, pero también las matemáticas, y la profesión que me permitía, desde mi visión en ese momento, tratar de ayudar a la gente con un enfoque matemático, era precisamente la economía. En algún momento también pensé ser médico y por lo tanto me dedico a la economía de la salud”.

“La economía es una ciencia bien amplia que permite tener este enfoque multiprofesional, multisectorial, lo que también hace que el campo de intervención de los economistas sea amplio. El hacer economía de la salud para mí ha sido extremadamente gratificante, al igual que ser profesora. La interacción con los chicos es siempre algo muy lindo, muy gratificante, me llena el corazón”.

“Trabajé muchos años en la Secretaría de Planificación antes de dedicarme a la docencia y a la investigación. Mis investigaciones están sobre todo centradas en eso. La última que trabajé con algunos de mis colegas está centrada en un análisis de impacto del bono de los 1000 días en la desnutrición crónica infantil. Entonces, ese anhelo del por qué estudié economía se va viendo plasmado en estas investigaciones que mi carrera me permite hacer”.

¿Estudiar economía es solo aprender sobre dinero?

“Exacto, porque estudiar economía no es solo aprender sobre dinero. Correcto. Si bien el dinero es una parte súper importante cuando uno hace análisis de mercado, análisis financieros, de inversiones, también la economía me permite ejercer en otros ámbitos que claro, eventualmente van a tener que ver con dinero”.

“A la final, implementar una política tiene que ver con precisamente hacer una transferencia monetaria a mujeres en condiciones de pobreza. Entonces, el dinero, claro que es bien importante, pero no es lo único”.

¿Qué suele malinterpretarse cuando alguien dice que quiere ser economista?

“Piensan que los economistas solo hacemos presupuestos y contabilidad. Si bien nos podemos hacer, porque tenemos la formación para hacerlo, nuestra carrera va un poco más allá de solamente el dinero o solamente las finanzas”.

“Para nosotros el estudio de las inversiones y demás es, por supuesto, importante. Dentro de nuestra formación eso está considerado, al igual que el análisis estadístico y matemático, que es como el plus y lo que nos diferencia de las personas que estudian exclusivamente finanzas. A veces se confunde un poco en eso nuestra profesión”.

¿En qué momento te das cuenta de que la economía está detrás de casi todo?

“No solamente en lo que pasa en un país, sino en nuestras vidas cotidianas. La economía es una ciencia del comportamiento. Esto es algo que no mucha gente sabe. La UNESCO la clasifica junto con la psicología, porque el core de la economía es el estudio de las personas, cómo las personas deciden”.

“Nosotros tomamos decisiones desde que nos levantamos. Levantarse ya es una decisión. Hay un concepto súper importante de economía que se llama costo de oportunidad: lo que tú sacrificas cuando tomas una decisión frente a una alternativa”.

“De las decisiones individuales, tanto de las personas como de las empresas, se va formando cómo los países funcionan. Si las personas deciden ahorrar mucho, los países van a ser países ahorradores. Y esto va a tener implicaciones en la macroeconomía. Pasas de lo micro, de las decisiones de las personas y empresas, a lo macro: cómo funciona un país, a por qué hay gente pobre, a cómo funcionan las instituciones, a por qué la naturaleza está siendo correctamente tratada o no”.

¿Qué significa realmente pensar como un economista?

“Creo que pensar como economista tiene que ver justamente con lo que hablábamos del tema de las decisiones: entender qué hay detrás de una decisión y cómo eso afecta a nivel individual, empresarial y a nivel macro”.

“Y para eso, por suerte, nos valemos mucho de la estadística, de las matemáticas, para poder tomar nosotros también y asesorar en la toma de decisiones basadas en evidencia. Muchas veces los economistas somos asesores”.

¿Cómo ayuda economía a entender crisis, inflación, empleo o desigualdad sin quedarse en la opinión?

“Justamente el entender la evidencia. La evidencia viene de la estadística. Rebatir un número es muy difícil. Si yo te digo la inflación o la tasa de desempleo es del 3%, eso viene de un estudio. No es que me lo inventé”.

“Lo más importante es saber entender los números, saber entender la evidencia de qué es lo que me está diciendo ese número. En economía el número es importante, por supuesto, pero saber qué es lo que ese número significa. Y eso me ayuda precisamente a que no haya distorsiones y a que el análisis sea lo más objetivo posible”.

¿Qué rol juega un economista en la toma de decisiones públicas y privadas?

“Importantísimo. Los economistas nos podemos desarrollar en una empresa, podemos estar en un puesto gerencial. La formación que tenemos tiene una parte sólida de administración, de finanzas, de estadística y por lo tanto gerenciar una empresa lo podemos hacer sin problema”.

“Dentro del sector público, creo que eso diferencia la carrera de economía versus otras carreras. La caja de herramientas de los economistas suele ser más amplia. Nos permite desempeñarnos en el sector público: en un banco central, en el Ministerio de Finanzas, en planificación, donde efectivamente se diseñan, se elaboran y se evalúan las políticas públicas”.

“En economía de la salud, que es la que yo hago, tuve la oportunidad de trabajar en el Ministerio de Salud Pública, en el área de epidemiología, donde apliqué muchísima estadística”.

¿Qué tan exigente es la carrera y cuándo la teoría se conecta con la realidad?

“Verás, yo no te voy a mentir. La economía tiene un nivel exigente, pero no puede ser de otra manera. Es como estudiar medicina y esperar que los médicos no sean exigidos como deben”.

“Si alguien está estudiando economía y siente que no le están exigiendo, ahí no es. Tiene que ser un lugar donde te exijan y busquen que la gente dé lo mejor de sí, porque vas a estar diseñando la política que va a devenir la parte financiera, económica, pero también de bienestar de un país”.

“La idea no es ser un economista de escritorio que ve el número y no entiende lo que ese número significa. La parte de herramientas es importante, pero luego aterrizar eso en cómo cambia la vida de una persona”.

“En el ejemplo del bono de los mil días, encontramos que entregar transferencias monetarias hacía que disminuya la desnutrición crónica infantil. Es un resultado importantísimo. No te estoy hablando de unos niños X: te estoy hablando de niños cuyas mamás recibieron el bono. Tal vez yo no los conozco, pero yo sé que se está impactando en la vida de alguien”.

¿Qué le dirías a alguien que piensa que suena muy difícil?

“Nada que vale realmente la pena es fácil, nunca. Todo lo que uno obtiene fácil uno no valora. Pero cuando uno le cuesta, uno es hasta orgulloso de eso: ‘me saqué el aire, pero aquí estoy’”.

“Uno se apasiona de lo que a uno le costó, de lo que uno se enamoró incluso en el proceso”.

¿Cómo están influyendo los datos masivos, la inteligencia artificial y el análisis predictivo en la economía?

“Justo te conté que estoy haciendo una maestría en inteligencia artificial aplicada. El tener a disposición tanta información, si la usamos con sabiduría, porque ojo: la IA no piensa, pensamos nosotros. Y ahí el criterio es fundamental”.

“Para nosotros entender la IA no resulta tan difícil porque detrás hay estadística, que es instrumental. Estos modelos calculan probabilidades de que la respuesta sea correcta. Por eso se equivocan: sigue siendo probabilístico”.

“Está en nosotros tener ese pensamiento crítico, entender cómo funciona, entender de qué va y a partir de eso utilizarlo a nuestro favor”.

¿Qué perfiles están surgiendo en economía y es una carrera con movilidad internacional?

“Uy, definitivamente. Trabajamos mucho en organismos internacionales y yo he tenido oportunidades de viajar muchísimo gracias a mi carrera”.

“Los nuevos perfiles están enfocados sobre todo en data science. Con un perfil econométrico sólido puedes desempeñarte en eso. Todo lo de machine learning, inteligencia artificial y los algoritmos son herramientas adicionales que ahora podemos usar, porque permiten hacer predicciones y clasificaciones, pero siempre está nuestro criterio en revisar que esté funcionando bien”.

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