junio 3, 2026
Latam
La transición del colegio a la universidad.

La transición del colegio a la universidad.

ByMaría Sarah Gachet -marzo 27, 2026

Un mundo de colores: la transición del colegio a la universidad.

Conversación con Paulina Véjar, psicóloga clínica con experiencia en colegios por 27 años. 

Desde su experiencia, ¿cuál considera que es uno de los principales retos en la vida social al pasar del colegio a la universidad? 

Mi visión sobre el ciclo de vida no es una visión lineal, ya no tengo un punto de vista lineal en general sobre las cosas. Gracias a mi formación en la teoría sistémica, no hay un abordaje de las cosas único, sino un conjunto de aspectos. Yo he visto estudiantes que en el colegio no destacaron, que no fue su espacio, que no se sintieron parte. Luego salen a la universidad y tienen una expansión en su personalidad y son totalmente distintos. Por ejemplo, Jorge Ulloa, el director de Enchufe TV, hasta el tercer curso era calladito y luego en sus últimos años fue ganando más confianza. 

También pasa lo otro, hay muchachos que se han sentido muy seguros en cierto tipo de colegios que crean una trayectoria. Los alumnos normalmente están desde prekínder hasta el último año escolar. En cambio, hay otros jóvenes que se movilizan más seguido. Hay muchachos/as, para los cuales el espacio de colegio es un espacio de contención, seguro y de rutina. Tienes tu horario de siete de la mañana hasta la una o tres de la tarde todos los días. De repente, sales a la universidad y elegies tus propios horarios, tienes horas huecas y grupos distintos en cada clase. 

Existe otro factor que tiene que ver con la familia y es cultural, aquí en el Ecuador eres pequeño hasta los 18 y pasada esa edad te conviertes en adulto ante los ojos de los demás. Por lo tanto, en el primer año de universidad los jóvenes están más enfocados en salir de fiesta y conocer nuevas personas. Existe una deserción alta de estudiantes después del primer año porque siguen en este proceso de transición entre dejar de ser niños y de repente tener muchas más responsabilidades. 

Para los que estudian en el exterior hay otro tipo de desafíos, el choque cultural, extrañar a la familia, cocinar, lavar la ropa, manejar el dinero del mes y acostumbrarse a otro idioma. También te sientes grande, socialmente estás aprendiendo, otra vida, otro rumbo, otra libertad, otro manejo, o etcétera. Sin embargo, puede ser muy abrumador. 

Hay estudiantes que van a vivir en el exterior y cuentan con todas sus libertades allá, regresan a su hogar y los padres quieren seguirlos tratando como niños. ¿Por qué se da este fenómeno? 

Aquí también hay una visión sistémica, fíjate, eso no se puede leer si no se lee en conjunto. Tenemos un fenómeno primero que tiene que ver con la salida del hogar, un viaje también interno. Pero ¿qué pasa? Cuando un miembro de la familia se va, la rutina de los demás sigue siendo la misma, para quien sale las cosas son distintas. Todo cambio grande en nuestra vida nos genera un cambio de perspectiva. Yo he acompañado a algunas mamás, papás y hermanos que luego regresan a su rutina. Cuando este miembro vuelve, es como si quisiera usar el mismo zapato que usaba cuando tenía doce, pero su mundo se ha ampliado.  

¿Usted considera que las amistades de la Universidad presentan más retos que las del colegio?  

Bueno, toda etapa requiere un desarrollo de habilidades sociales que tienen que irse actualizando. Cuando tú ves a los niños en el kinder, es muy sencillo que sean amigos en seguida. Por el contrario, en la pubertad la función del adolescente es reconocer a sus pares, así se desarrolla e identifica. Hacen una búsqueda de a cuál grupo pertenecen. Por eso las amistades en esta etapa son poderosas y significativamente emocionales. En la transición entre 18 y 20 sigue siendo un cerebro adolescente, todavía hay ciertas funciones mentales desarrollándose.  

Luego sales a la universidad, al universo y no hay filtro. En tus clases estás al lado del religioso, del millonario, del filósofo o socialista conviviendo todos en un mismo espacio. Allí el primer filtro lo pone tu personalidad. La forma de respuesta que hagas, el primer día con quién decidas hablar porque te sentiste más seguro/a. Pero en ese cerebro adolescente, hay como una alarma, porque identifica que se movió con el panorama.

En las habilidades sociales hay chicos/as que hablan más espontáneamente, hay otros que simplemente no. Hay que preguntarse cómo fueron las distintas adaptaciones en la vida, cómo te adaptaste a los cambios de cada año. 

Cuando salimos a la universidad, descubrimos que el mundo es de colores. Conlleva muchos cambios y miedos que son distintos para cada uno, pero esos mismos te ayudan a desarrollarte. 

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